“¡Recuerdo!”, un poema de Pedro Villamandos Pinto

Continuando con el proyecto de “Rescatando anónimos”, en homenaje a mi bisabuelo Pedro Villamandos Pinto, a continuación comparto uno de sus poemas recogido en un pequeño libro de poesías que le fue publicado por el “Asilo de Huérfanos del Sagrado Corazón de Jesús” en el año 1901, en Madrid. Curiosamente mi bisabuelo falleció con 43 años dejando huérfano a mi abuelo Pedro Villamandos Reyes que, por este motivo, tuvo que ingresar en el colegio militar para huérfanos de militares siguiendo de esta forma la carrera de su padre. Muchas veces me he preguntado qué profesión habría elegido mi abuelo de haber tenido otras opciones. Es curioso cómo, en la trayectoria vital de muchos autores, la historia de sus vidas no se puede separar de su producción literaria. Sucede lo mismo con la mía porque, aunque no lo sepas, al final el tiempo y las vicisitudes del destino acaban por ponerte de frente con aquello que alguna vez escribiste. Algunos autores son conscientes de esto y otros no, esa es la única diferencia entre unos y otros.

El librito de poemas tengo que agradecérselo a mi tía Remedios Villamandos Iglesias que, muy amablemente me lo cedió, sacándolo de sus tesoros familiares mejor guardados.

Continuando con el proyecto de “Rescatando anónimos”, en homenaje a mi bisabuelo Pedro Villamandos Pinto, a continuación comparto uno de sus poemas recogido en un pequeño libro de poesías que le fue publicado por el “Asilo de Huérfanos del Sagrado Corazón de Jesús” en el año 1901, en Madrid. Curiosamente mi bisabuelo falleció con 43 años dejando huérfano a mi abuelo Pedro Villamandos Reyes que, por este motivo, tuvo que ingresar en el colegio militar para huérfanos de militares siguiendo de esta forma la carrera de su padre. Muchas veces me he preguntado qué profesión habría elegido mi abuelo de haber tenido otras opciones. Es curioso cómo, en la trayectoria vital de muchos autores, la historia de sus vidas no se puede separar de su producción literaria. Sucede lo mismo con la mía porque, aunque no lo sepas, al final el tiempo y las vicisitudes del destino acaban por ponerte de frente con aquello que alguna vez escribiste. Algunos autores son conscientes de esto y otros no, esa es la única diferencia entre unos y otros.

El librito de poemas tengo que agradecérselo a mi tía Remedios Villamandos Iglesias que, muy amablemente me lo cedió, sacándolo de sus tesoros familiares mejor guardados.


¡Recuerdo!

Era niño  holgazán y pendenciero;

soberbia me cegaba diariamente;

hablaba con desprecio, alta la frente,

y reíame yo del mundo entero.

¿Quién a mí se oponía?  ¿quién me ataba?

nunca llegué á  pensar hallar un freno;

mas éste fué mi padre, justo y bueno,

que hacia el tiempo futuro ya miraba.

Reprensiones, castigos, inquietudes

cambiáronme la vida que llevaba;

desde entonces el llanto acompañaba

á lo que yo llamé vicisitudes.

Pero esto, que entonces me hacía daño,

en mí operó revolución extraña;

quien me ablandó marchóse á la campaña

cuando iba ya á finalizar el año.

Allí murió; su nombre siempre honrado

con sangre escrito va en aquella historia,

que trae triste recuerdo á la memoria,

pues el honor de España ha mancillado.

………………………………………………………………

Hoy sigo yo los pasos de aquel hombre

que el sér me dió, educación y ejemplo.

¡Hoy en mi corazón tienes un templo,

padre mío: ¡bendito sea tu nombre!

© Pedro Villamandos Pinto

 


 

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